12 de agosto de 2019

REGALOS MANDADOS DE ACAPULCO



Mi madre envió un paquete con cositas artesanales para mi hermana y para mi, desde mi bello puerto de Acapulco. En el paquete venían blusas, un vestido, pulseras, pulpa de tamarindo, semillas de calabaza, pan de San Marcos, una bolsa, una jicara y un bule.








Mi hermana tomo lo que era para ella y guardo lo mío. Ayer fui a visitarla a su casa, pase la tarde con ella. Hicimos una video llamada a nuestra madre para mostrarle cómo se me veía el vestido que me mandó y para darle las gracias.

Me da gusto recibir regalos artesanales de mi familia. Me lleno de felicidad y orgullo poder vestir con ropa hecha por manos mexicanas, pero más, tener un pedacito de lo que representa el arte de mi bello puerto de Acapulco en mi apartamento.

Hay una jicara y un bule que mi abuelita me mando, les voy a compartir un poco de sobre el uso de la jicara en la siguiente anécdota.

VISITANDO A MI ABUELITA


Mi abuelita vive en un pueblo que se llama San Marcos, guerrero, ubicado sobre la Carretera  Federal, a 59 kilómetros al sureste de Acapulco, sobre el litoral de la costa del estado. Forma parte de la región de la Costa Chica de Guerrero y es cabecera del municipio homónimo.

Desde pequeños mis hermanos y yo acostumbramos a visitar a mis abuelitos muy seguidos. Mi madre solía empacar: queso, arroz, frijoles, carne, etc. Y los llevamos en un morral, para mis abuelitos.  Mi madre es una mujer muy hogareña  con diferentes costumbres. Ella nos mostró el camino de compartir lo que uno tiene, así sea poco, pero siempre compartir.
Cuando llegábamos al pueblo cargando nuestros morrales, yo corría a ver a mis abuelitos y después iba a visitar a mi prima Edén, una de las prima con las que más jugué cuando era pequeña.

En el pueblo yo era una niña totalmente diferente. Vivíamos con una libertad y una humildad que se sentía. Mis abuelitos tenían una casa de barro muy primitiva, con techo de teja. Dentro de la casa, mi abuelo que toda su vida mantuvo su huerto a pie, tenía tambos grandes de granos de arroz, También tenían retratos vintage en blanco y negro de mis tíos. Mi abuela tenía un altar con una foto grande de
los pies sangrados  de Jesús y la virgen María abrazándolos, al lado, junto a la mesa habían flores frescas y veladoras. Mi abuelita  ha sido una mujer muy católica, para ella la vida se tiene que vivir con amor y respeto.

Recuerdo una vez que visitamos a mis abuelitos en el Día de muertos. Mi abuelita ponía ofrenda a todos sus difuntos y también hacía un delicioso arroz de leche servido en una vasija llamada Jicara. Dentro de la casa de barro.
Afuera de la casa de barro había una pequeña chimenea  hecha por mi abuelita con barro, en donde cocinaban con leña. Todo era primitivo, como los tiempos de la civilización Maya.



Mis primos y yo disfrutamos de tomar agua de tinaja en tarros de barro después de andar corriendo los pies descalzos por la casa de mi abuelita y mis tíos.

Escalábamos un árbol de ciruela y nos quedábamos a platicar allí por un buen rato. Saltábamos y corríamos por todo el terreno grande mi nuestra abuelita y ayudábamos con los labores del hogar. Esperábamos al señor que vendía cremas en una carreta que él mismo empujaba. De vez en cuando íbamos al río a nadar, y a otros lugares desconocidos para mi. La vida en el pueblo era toda una aventura, en nuestra mente éramos unos Indiana Jones dejándonos llevar por la imaginación, en busca del tesoro escondido que había en pueblo de San Marcos.

Con el tiempo y como es de esperarse, las cosas fueron cambiando. La casita vieja se caía por partes. Mis abuelos ya tienen refrigerador, estufa y nosotros jugábamos cada vez menos.
Ahora tengo la dicha de poder contar con alegría todo lo bello que vivía en el pueblo de mis abuelitos a como era antes. Mi abuela me envió una jicara que ella tenía guardada y un bule, que para mi ahora son los tesoros grandes que busque en mis días de infancia.

Hay momentos  en la vida que valen mucho y esos, me enseñaron lo hermoso que fue venir de una familia humilde y de lo feliz y orgullosa que soy al representar mis raíces en esta nueva vida.



3 comentarios:

  1. Muy lindos regalos y adore conocer tus recuerdos de infancia . Te mando un beso

    ResponderEliminar
  2. Qué entrañables son tus recuerdos. ¡Y cuánto alegra recibir cosas de la tierra de una, es que es así, te transportan a tu infancia, a tus raíces!
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Que regalos más bonitos, me encantan. Y también me encanta la forma en que ves las cosas y valoras los pequeños detalles de la vida.
    Te mando un abrazo desde Berlín :)

    ResponderEliminar