April 7, 2019

EN LA COCINA SE VENCE EL MIEDO



La primera vez que cocine para mi esposo fue un completo desastre. Antes de mudarnos a vivir juntos a nuestro primer apartamento, yo solía hacer planes  acompañados con las ansias que tenía de cocinar para los dos. Era tanto  lo que yo le decía a él acerca de las experiencias que tuve con la cocina italiana hace algunos años atrás cuando trabajé en un restaurante italiano como preparadora en mi bello Puerto de Acapulco.
Trabajé en ese restaurante  Italiano por casi un año.  Yo solo ayudaba a cortar los vegetales,  preparaba las  canastas de pan de baguette con mantequilla y ajo picado,  también me hacía cargo de las ensaladas.

Cuando llegaba a mi casa en Acapulco,  ponia en práctica algunas recetas que aprendí viendo en el restaurante. Las pastas ejemplo,  fueron uno de mis grandes motivadores a perder el miedo en la cocina. Comencé creando pastas básicas  como: Fetuchini Alfredo, Penne a la vodka (cocinado con vodka de verdad), sopa de minestrone, pasta pomodoro con pollo, etc. Cuando descansaba, corría a Walmart a comprar todo los ingredientes que necesitaba para poner en práctica mis conocimientos sobre la cocina italiana.

Mi esposo y yo comíamos mucho en restaurantes cuando recién empezamos a salir. Conocí  un poco sobre la comida Americana que a él  le gusta por  lo que  pedia cada vez que comíamos afuera. Tiempo después, las  cosas cambiaron, en nuestro primer embarazo, mi nivel de confianza había caído y las ansias de cocinar no eran las mismas, todo me daba asco.
Mi amado permaneció de pie y cocino para los dos, durante mis días de náuseas.





















Después de nuestra primera hija, volví a darme otra oportunidad en la cocina, no sin antes pasar por otro desastre, ese día cocine camarones empanizados  y  “casi” incendio el apartamento, lo bueno que reaccione a tiempo y apague el fuego del sartén que cayó al suelo con todo y flamas.  Finalmente, después de varios intentos hice nuestra primera cena con éxito. Aquella noche cocine  unas alitas de pollo con salsa Hooters acompañadas con papas caseras con perejil que inventé de emergencia. Mi esposo llego de trabajar; yo esperé que entrara a la cocina para sorprenderlo con un plato decorado y una sonrisa con emoción. Èl probó las alas y me dio un beso y un alago de “¡saben deliciosas!” Sonreí y le dije gracias. ¿Puede una mujer estar agradecida por la suerte de contar con la paciencia y el apoyo incondicional de su pareja? Yo creo que si. ♥️














Todo parecía indicar que  los errores que cometí en la cocina fueron para aprender a entregarme por completo, sin la reserva de la duda, a cada uno de los  platillos. Nada fue envano porque aprendí. Y ahora estamos aquí agregando un nuevo sazón y conociendo un poco más sobre la comida Americana.



9 comments:

  1. Justo anoche pensaba algo en esta línea. Terminé de guisar para hoy (por mi trabajo, debo dejar preparada la comida el día antes) y lo probé. Y pensé "cuanto más vieja, mejor cocino", jajaja
    Besitos.

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    1. ¿Será? Cocinar también es un arte, muchas veces no tiene que ser perfecto. :)
      Besos

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  2. Menuda pinta tiene todo!! También me encanta la cocina!

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  3. A cozinha pode ser um local criativo. Feliz semana.

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